Las cinco Aldeas Madres celebran 148 años de historia, identidad y memoria
Antes de levantar sus casas, sembrar los campos y fundar las aldeas que hoy forman parte de la identidad del departamento Diamante, sus habitantes tuvieron que atravesar continentes, guerras, pérdidas y un largo viaje en busca de un lugar donde comenzar otra vez.
La historia de las cinco Aldeas Madres no comenzó en Entre Ríos. Tampoco comenzó en Rusia. Sus raíces se remontan al siglo XVIII, cuando miles de personas abandonaron distintas regiones de la actual Alemania, golpeadas por los conflictos armados, el hambre y las dificultades económicas.
En 1763, la zarina Catalina II de Rusia convocó a familias europeas para poblar las tierras cercanas al río Volga. Les prometió libertad religiosa, autonomía, tierras, escuelas propias y la exención del servicio militar. Cerca de 27.000 personas aceptaron la propuesta y fundaron más de 200 aldeas en territorio ruso. Allí permanecieron durante más de un siglo, conservando su idioma, su fe y sus costumbres.
Con el paso del tiempo, aquellas garantías comenzaron a desaparecer. En 1871, el gobierno ruso avanzó con nuevas políticas de integración obligatoria, impuso el servicio militar y estableció el ruso como lengua oficial en las escuelas. Frente a ese escenario, numerosas familias emprendieron una nueva migración hacia América.
Argentina, bajo la presidencia de Nicolás Avellaneda, promovía por entonces la llegada de familias agricultoras. Entre Ríos ofreció unas 20.000 hectáreas cercanas al río Paraná, entre los arroyos La Ensenada y Salto, donde se estableció la Colonia General Alvear.
En enero de 1878, alrededor de mil inmigrantes llegaron en barcos a vapor al puerto de Villa del Diamante. Desde allí fueron trasladados al campamento administrativo de la nueva colonia, ubicado a pocos kilómetros de la actual Valle María.
Pero el comienzo no fue sencillo.
Las autoridades pretendían que cada familia viviera de manera aislada en la chacra que le había sido asignada. Los inmigrantes, en cambio, querían permanecer juntos. Durante generaciones habían organizado su vida alrededor de la aldea, la iglesia, la escuela, el trabajo compartido y la ayuda entre vecinos.
Durante casi cinco meses defendieron esa forma de vida. Finalmente, lograron que el Gobierno autorizara la conformación de comunidades agrupadas.
El 21 de julio de 1878 quedó establecida oficialmente la fundación de Valle María, Aldea Protestante, Aldea San Francisco, Aldea Spatzenkutter y Aldea Salto. Así nacieron las cinco Aldeas Madres de los alemanes del Volga en Entre Ríos.





Aquellas familias comenzaron prácticamente desde cero. Construyeron viviendas, cultivaron las tierras y organizaron pueblos en los que el templo y la escuela ocupaban un lugar central. No eran solamente edificios: representaban los dos pilares sobre los cuales buscaban reconstruir su comunidad, la fe y la educación.
Con los años, aquella cultura se mezcló con el paisaje entrerriano sin desaparecer. Permaneció en los apellidos, las recetas familiares, las celebraciones religiosas, la música, los bailes, el trabajo agrícola y las historias transmitidas entre generaciones.
Hoy, 148 años después, las aldeas ya no son aquellas pequeñas comunidades levantadas por los primeros colonos. Sin embargo, cada aniversario vuelve a unir el presente con aquel viaje iniciado mucho antes de llegar al departamento Diamante.
En el marco del 148° aniversario, Valle María será escenario de dos jornadas especiales para homenajear las raíces y el legado de las Aldeas Madres.
La primera propuesta será el domingo 12 de julio, desde las 13, con un gran almuerzo y baile en la sede de la UALD, acompañado por la actuación de Maravillas Alemanas.
Valle María prepara una amplia agenda cultural para celebrar sus 148 años
El acto central se realizará el domingo 26 de julio y comenzará a las 8 con la Misa de Acción de Gracias en el Templo Inmaculada Concepción de María. Luego habrá un homenaje en el cementerio, la tradicional caravana por la Aldea y, desde las 13, espectáculos en la Plaza Centenario con Herencia Alemana, Brisas Inmigrantes, Gringos del Volga y Saca del Medio.
La celebración también incluirá un patio gastronómico Wolgadeutsch y una feria de emprendedores.
Será una fiesta, pero también un ejercicio de memoria.
Porque celebrar a las cinco Aldeas Madres es recordar a quienes dejaron dos veces su tierra, atravesaron el océano y defendieron su derecho a permanecer juntos. Es reconocer que Valle María, Protestante, San Francisco, Spatzenkutter y Salto nacieron de una decisión colectiva: construir un nuevo hogar sin renunciar a su identidad. (Redacción DiamanteFM – con información de Darío Wendler)









