Ultraprocesados: advierten sobre el consumo excesivo en niños y adolescentes
La licenciada en nutrición Isabel Lissaso visitó los estudios de DiamanteFM para dialogar sobre los alimentos ultraprocesados, sus características y el impacto que pueden tener en la salud cuando se consumen de manera frecuente.
En primer lugar, explicó que los alimentos pueden clasificarse según su grado de procesamiento. Por un lado, están los naturales o mínimamente procesados, como frutas, verduras, carnes, pollo, pescado, arroz, legumbres secas y leche. “Son los que deberían formar parte del consumo diario”, señaló.
Luego se encuentran los procesados, que tienen algún agregado para conservarlos o mejorar su sabor, como sal, azúcar, aceites o grasas. Allí mencionó ejemplos como enlatados, mermeladas, panes, yogures y quesos. En estos casos, recomendó observar el etiquetado frontal, especialmente si la persona tiene problemas de salud como hipertensión o diabetes.
Sobre los ultraprocesados, Lissaso indicó que se trata de formulaciones industriales que suelen tener cinco o más ingredientes. “En la lista aparecen almidones modificados, proteínas hidrolizadas, aceites hidrogenados, conservantes, estabilizantes, edulcorantes y potenciadores del sabor”, explicó.
La profesional remarcó que estos productos se elaboran para resultar más atractivos, mejorar su apariencia, sabor y textura, o incluso para ocultar características poco deseables del producto original. “A veces tienen sabor a naranja, pero poco tienen de naranja”, ejemplificó.
En cuanto a sus efectos en la salud, advirtió que los ultraprocesados tienen alta densidad calórica y baja densidad nutricional. Es decir, aportan muchas calorías en porciones pequeñas, pero muy pocas vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra.
“El problema es que desplazan a los alimentos naturales, que son los que el cuerpo necesita para funcionar correctamente y prevenir enfermedades”, sostuvo.

Lissaso expresó su preocupación por el consumo habitual en niños y adolescentes, ya que son uno de los grupos que más incorporan este tipo de productos. Según indicó, esto favorece la aparición cada vez más temprana de enfermedades crónicas no transmisibles, como obesidad, diabetes e hipertensión.
Entre los ejemplos más frecuentes mencionó las formitas de pollo, snacks, papas fritas, aderezos, jugos y gaseosas. También destacó que muchas veces el packaging puede confundir al consumidor con frases como “natural” o “directo de la granja”.
Como recomendación, sugirió organizar mejor las compras y priorizar alimentos frescos. “Primero verdulería, carnicería, pollería, pescadería y dietética; después el supermercado”, resumió.
También propuso cocinar un poco más para guardar preparaciones en la heladera, utilizar verduras congeladas o elegir opciones más caseras, como milanesas de pollo, antes que productos con largas listas de ingredientes.
“Cada caso es particular y se puede trabajar de una manera diferente. La cotidianidad y la falta de tiempo nos llevan muchas veces a comer peor, pero siempre se pueden hacer cambios”, expresó.
Para consultas, la licenciada atiende en Lapsus, en calle Colón y en los consultorios de calle Moreno. (DiamanteFM)

