Salud

Debate por Etiquetado Frontal: “Perderíamos el poder de decidir sobre lo que comemos”

La licenciada en nutrición Isabel Lissaso visitó los estudios de DiamanteFM para dialogar sobre la Ley 27.642 de Promoción de la Alimentación Saludable, conocida como ley de etiquetado frontal, en medio del debate que volvió a instalarse por una iniciativa que propone eliminarla.

La Ley de Etiquetado Frontal en Argentina promueve una alimentación saludable mediante octógonos negros que advierten sobre el exceso de nutrientes críticos (azúcares, sodio, grasas saturadas, grasas totales y calorías) y leyendas precautorias si contienen edulcorantes o cafeína. Esta medida busca garantizar el derecho a la salud y brindar información clara y comprensible a los consumidores.

Durante la entrevista, Lissaso explicó que la norma permite que los consumidores accedan a información clara y rápida sobre los alimentos envasados, principalmente a través de los octógonos negros que advierten sobre excesos de azúcar, sodio, grasas, calorías y otros componentes.

“La información ya estaba en los productos, pero en la parte de atrás, con letra chica y muchas veces difícil de leer. Los octógonos son una herramienta simple, visible y comprensible”, señaló la nutricionista.

En ese sentido, destacó que el etiquetado frontal también facilita el trabajo en el consultorio, especialmente con pacientes que deben limitar el consumo de determinados nutrientes. “A una persona con problemas renales o cardíacos le podés explicar qué evitar, pero también le podés decir que preste atención a los productos con exceso en sodio. Es mucho más práctico”, indicó.

Lissaso remarcó además el impacto que tuvo la ley en la alimentación de las familias. Como ejemplo, mencionó productos que durante años fueron percibidos como saludables, como yogures con cereales o galletitas de agua, pero que hoy muestran advertencias por su contenido. “Hay alimentos que uno consideraba espectaculares y, cuando va a la góndola, se encuentra con varios octógonos. Eso no significa prohibir, sino comprar con información”, sostuvo.

La profesional también recordó que la ley no se limita únicamente a los sellos. Entre otros puntos, regula la publicidad de productos con advertencias, especialmente cuando está dirigida a niños, y prohíbe estrategias como personajes, premios o regalos que incentiven su consumo. “Antes había publicidades que atraían directamente a los chicos. Hoy eso ya no se ve, y es por esta ley”, explicó.

Al referirse a la posibilidad de derogar la normativa, Lissaso fue contundente: “Para mí sería una pérdida de una herramienta muy bien hecha. Perderíamos el poder de decidir sobre lo que comemos”.

Según planteó, el debate no debería centrarse únicamente en lo comercial, sino también en la salud pública. “Si hay dificultades para exportar o para que las pymes se adapten, deberían generarse políticas de ayuda para esos sectores, no tirar abajo una ley que está tan bien hecha”, expresó.

La nutricionista advirtió además sobre el crecimiento de enfermedades crónicas no transmisibles vinculadas a la mala alimentación, como obesidad, diabetes e hipertensión, incluso en edades cada vez más tempranas. En ese marco, consideró que el etiquetado frontal funciona como una herramienta de prevención y de educación alimentaria.

Lissaso también se refirió al avance de los ultraprocesados y recomendó prestar atención no solo a los octógonos, sino también a la lista de ingredientes. “Cuando empezás a leer más de cinco ingredientes y no entendés qué estás comiendo, ya es una señal. Muchas veces preferimos algo más simple, aunque tenga azúcar, antes que un producto lleno de aditivos”, explicó.

Los productos que son light o diet pueden presentar un riesgo en el consumo porque las personas se extralimitan por considerar que no son dañinos, siempre los excesos son malos, debemos moderarlo.

Antes de derogar esta Ley se debería priorizar la salud frente a lo comercial, encontrar alternativas en políticas de salud para colaborar con las exportaciones de los productos. Nuestra Ley es ampliamente es muy buena y superadora en relación a otros países. La economía es importante pero la salud lo es aún más.

Finalmente, la profesional remarcó la importancia de una alimentación adaptada a cada persona, lejos de las recetas universales que circulan en redes sociales. “La alimentación es muy individual. No es lo mismo una rutina que otra. La consulta sirve para generar hábitos posibles, que se puedan sostener en el tiempo”, concluyó. (DiamanteFM)