Sociedad

Una diamantina vive la pasión por Argentina desde un pueblo de Suiza

A miles de kilómetros de Diamante, entre montañas, nieve y glaciares, Maira Coppini vive con intensidad cada partido de la Selección Argentina. La diamantina reside desde hace un año y medio en Zermatt, un reconocido pueblo turístico de Suiza ubicado al pie del Matterhorn, la montaña que aparece en los envoltorios de los chocolates Toblerone.

“Llegué acá porque así lo quiso la vida, luego de hacer mi ciudadanía italiana. Aunque me costó mucho adaptarme, hoy puedo decir que es mi hogar”, contó Maira a DiamanteFM, quien trabaja como cocinera en un hotel, colabora con dos argentinas en un proyecto textil y también es DJ en una fiesta latina.

Zermatt recibe turistas durante todo el año y tiene una particularidad: no está permitida la circulación de vehículos convencionales. Por sus calles se desplazan pequeños carros eléctricos, bicicletas, taxis para turistas y algunos caballos.

“El pueblo siempre parece un cuadro. Los colores de los pinos, la vegetación y los glaciares en la altura nunca dejan de sorprenderte”, describió.

Una comunidad argentina que sigue creciendo

Según estimó Maira, actualmente viven en Zermatt entre 180 y 200 argentinos, muchos de ellos trabajadores vinculados a la gastronomía, la hotelería y el turismo.

La comunidad suele organizar asados, partidos de fútbol, vóley y pádel, clases de gimnasia y torneos de truco. También aprovecha las fechas patrias para reencontrarse: este 9 de Julio prepararon una celebración en un parque, con empanadas, juegos y un encuentro similar a una peña.

“Somos cada vez más y, por suerte, somos muy bien recibidos en cuanto a las oportunidades laborales”, destacó.

La pasión argentina en medio de la tranquilidad suiza

La diferencia cultural se hace evidente durante el Mundial. Mientras los argentinos cantan, gritan y llevan camisetas, banderas y fernet, los habitantes de Zermatt viven los partidos con mucha más calma.

“La euforia es toda argentina, al menos aquí. No quiero hablar por todos los suizos porque seguramente en ciudades como Zúrich, Ginebra o Berna se vive diferente”, explicó a DiamanteFM.

Algunos partidos pudieron verse en una pantalla gigante instalada por el municipio, aunque con relatos en alemán. En otras oportunidades, los argentinos se reunieron en bares para escuchar las transmisiones de su país.

“Estando en partidos de otras selecciones te das cuenta del nivel de fanatismo y locura que tenemos por Argentina. Lo sufrimos en carne propia y alentamos como nadie. Muchas veces nos miran medio extraño”, relató.

En las calles, cuando alguien descubre su nacionalidad, aparece inmediatamente una palabra: Messi. “Es prácticamente un sinónimo de Argentina. Alguna que otra vez también nombran a Maradona”, comentó.

Un partido especial ante Suiza

El cruce entre Argentina y Suiza tendrá un condimento especial para Maira. Debido a la diferencia horaria, el encuentro comenzará a las 3 de la madrugada, lo que dificulta organizar una convocatoria numerosa.

En Zermatt rige una estricta norma de silencio desde las 22 hasta las 7, por lo que reunirse en departamentos para alentar, cantar y festejar resulta prácticamente imposible.

“No hay un lugar físico donde podamos ir todos a verlo. Supongo que cada uno elegirá reunirse con sus amigos más íntimos. Mis conocidos suizos no están demasiado preocupados por el partido”, señaló Maira a DiamanteFM.

Pese a vivir en territorio del rival, no tiene dudas: “Es fútbol, pero confío en el equipazo que tenemos y en los huevos que pone nuestra Selección”.

Diamante, siempre presente

Aunque aprendió a disfrutar de la vida entre montañas, hay algo de Diamante que Maira extraña especialmente: el río Paraná y su horizonte.

“Extraño su inmensidad, poder disfrutar de un amanecer o de un atardecer. Acá, por las montañas, no se puede ver el horizonte; solamente vemos los colores con los que se tiñe el cielo”, expresó.

Cuando debe explicarles a los suizos cómo es su ciudad natal, habla de sus paisajes, sus festivales y, principalmente, de la forma de relacionarse de su gente.

“Acá no tienen tanto eso del encuentro, de salir con amigos o de compartir la comida del domingo en familia. Nosotros nos abrazamos, hacemos chistes y compartimos muchos momentos. Son costumbres hermosas que tenemos los argentinos para querer y celebrar a los nuestros”, sostuvo en una entrevista con DiamanteFM.

Empanadas, milanesas y cuarteto entre las montañas

Maira también lleva los sabores argentinos a Suiza. Prepara empanadas, milanesas y, cuando consiguen los cortes adecuados, asados. Las tapas de empanadas deben elaborarlas de manera casera y para encontrar vacío o entraña suelen mostrarles fotografías a los carniceros.

Su faceta como DJ también se convirtió en una forma de compartir la cultura argentina. Lo que comenzó como una fiesta entre compatriotas junto a una amiga de Paraná pasó a realizarse todas las semanas y convocar a personas de distintas nacionalidades.

“Los conquistamos con nuestro ritmo y nuestro carisma. Se divierten bailando Bad Bunny, pero también los cuartetazos de Luck Ra”, contó.

Entre paisajes que parecen postales, reglas estrictas y una vida muy diferente a la de Entre Ríos, Maira Coppini mantiene intacta su identidad diamantina. Y aunque el partido se juegue a las tres de la madrugada y no sea posible reunir a toda la comunidad, la camiseta, la bandera y la pasión argentina estarán presentes al pie del Matterhorn. (DiamanteFM)