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Veredas, accesibilidad y obras: advertencias y aportes de un profesional en Diamante

En HQES por DiamanteFM, el arquitecto Hugo Rodríguez Matesic se refirió a las irregularidades en las veredas domiciliarias, la falta de controles, los riesgos para peatones y brindó su mirada sobre la obra de la bajada al puerto y la situación del rubro de la construcción.

Durante su visita al programa “Hasta que Esto Suceda” (HQES), el arquitecto Hugo Rodríguez Matesic analizó las principales problemáticas vinculadas a las veredas en la ciudad de Diamante y recordó que existe un marco normativo claro que muchas veces no se respeta.

Las veredas están reglamentadas, hay una ordenanza y un código de edificación que indican cómo deben hacerse”, señaló, y explicó que una de las mayores dificultades locales tiene que ver con la geografía y los desniveles del terreno. “En Diamante hay veredas donde de un lado el terreno está al nivel de la calle y enfrente tenés terrenos elevados hasta un metro y medio”, detalló.

En ese contexto, Rodríguez Matesic fue contundente al remarcar qué prácticas no están permitidas: “En las veredas no puede haber escalones. Los desniveles se resuelven con rampas, no con ángulos rectos”. Según indicó, la pendiente aconsejable es de hasta 12 centímetros por metro, y como máximo 15, para permitir una circulación segura.

El arquitecto subrayó que la responsabilidad de ejecutar la vereda es del frentista: “El propietario es dueño del terreno y está obligado a tener la vereda en buenas condiciones. La municipalidad no la hace, pero sí debe controlar que esté bien ejecutada. En ese sentido, insistió en la necesidad de reforzar las inspecciones: Es un área sensible, porque una vereda mal hecha puede provocar accidentes”.

Como ejemplo concreto, relató un hecho ocurrido durante una de las noches del Festival Nacional de Jineteada y Folclore: “Vi cómo una señora mayor se cayó en un acceso vehicular mal resuelto. Había un escalón, mucha gente caminando y no se veía dónde pisar”. Agregó que el lugar presentaba una falla grave de funcionalidad y que situaciones así “son evitables si se respeta la normativa”.

En relación a la obra de la bajada al puerto, el arquitecto explicó que el problema de fondo continúa siendo el movimiento de la barranca. “Mientras no se haga el estabilizado completo, ese sector se va a seguir moviendo de por vida”, advirtió. Además, sostuvo que el pavimento articulado tenía ventajas frente al asfalto: “Se levanta, se corrige la base y se vuelve a colocar. El asfalto, cuando se rompe, hay que rehacer todo”.

Sobre la decisión de cambiar el sistema constructivo, indicó que responde a una cuestión económica: “El trabajo manual es mucho más caro. Levantar y volver a colocar adoquines cuesta más que hacer asfalto con máquinas”.

Finalmente, se refirió a la situación del rubro de la construcción y el impacto económico en las familias. “Los materiales nunca perdieron valor, siempre acompañaron a la inflación. El problema es el salario y el poder adquisitivo”, afirmó. Y concluyó: “Hoy, aun con dos sueldos, a muchas familias les resulta imposible construir”.