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Se cumplen 145 años de fundación de las primeras aldeas alemanas en Entre Ríos

El espíritu de fraternidad y solidaridad siempre marcó el camino de nuestros antepasados, quienes se mantuvieron unidos en una larga lucha con las autoridades nacionales, que habían dispuesto que las familias debían dispersarse, cada una en su chacra asignada. Por meses, permanecieron unidos en su intención de conseguir vivir agrupados en aldeas. Finalmente, consiguieron el permiso.

Un 21 de julio de 1878 el administrador de la Colonia General Alvear comunica a los colonos la autorización del gobierno nacional para establecerse en aldeas.

Es por este motivo que las cinco aldeas que se fundaron por aquel entonces adoptaron, de común acuerdo, esta importante fecha como su fecha fundacional. Es así que celebran su aniversario Valle María, Protestante, San Francisco, Spatzenkutter y Salto.

¿Quiénes fueron aquellos colonos?

Nuestros antepasados migraron, por el Siglo XVIII, desde la región centro-sur de la actual Alemania hacia Rusia.

La decisión de migrar estuvo vinculada al contexto socio-económico desfavorable que se vivía en la región por aquel entonces. La Guerra de los 7 años había golpeado mucho a los pueblos, que quedaron empobrecidos y a merced de una nobleza que los oprimía con impuestos muy elevados, en tiempos en los que las cosechas resultaron muy malas. A esto también se sumaba un clima de tensión e intolerancia religiosa.

En medio de este contexto, en 1763, la zarina rusa Catalina II “La Grande” produjo un manifiesto invitando a emigrar desde la actual Alemania y otros países limítrofes, hacia el Volga Medio Rusia.

La zarina prometía, en su manifiesto, una gran variedad de beneficios para los colonos, que incluían excepción del servicio militar; excepción de impuestos; libertad religiosa y de lengua; escuelas propias; autonomía administrativa y judicial; adquisición de campos de propiedad familiar heredables; etc.

El objetivo de Catalina La Grande era poblar los territorios recientemente reconquistados a los Tártaros o Mongoles, que se encontraban escasamente poblados. Las nuevas aldeas servirían de frontera defensiva en estos sectores.

Aproximadamente 27 mil personas llegaron a Rusia. La mayoría procedía de las regiones de la Franconia, Renania, Hesse, Palatinado y Wurtemberg.

Los inmigrantes se establecieron a ambas márgenes del río Volga medio. Allí fundaron más de 200 aldeas y habitaron por más de 100 años.

La vida en la estepa rusa resultó muy dura, debido a las inclemencias del clima y de la geografía, y a los periódicos ataques de hordas salvajes. A esta situación se sumó el hecho de que, en 1870, los derechos concedidos por la zarina fueron depuestos por el zar Alejandro II, quien impuso nuevas normas, que incluían la “rusificación”. Esto condujo a que crezca el descontento y clima emigratorio en las colonias.

¿Cómo llegaron a Argentina?

Mientras tanto en Argentina, el gobierno de Nicolás Avellaneda promovió una política inmigratoria para poblar los territorios. La Ley Nº 817 de 1876, conocida como “Ley Avellaneda”, fomentaba la inmigración y buscaba, por sobre todo, familias que se dediquen a la agricultura.

El 3 de septiembre de 1877, se firmó un convenio entre delegados de los Alemanes del Volga y el Comisario General de Inmigración de Argentina, que reglamentaba los derechos y deberes para la inmigración.

El gobernador de la provincia de Entre Ríos, Dr. Ramón Febre, ofrecía tierras al gobierno nacional para recibir a los inmigrantes y, así, se creó la Colonia General Alvear, compuesta por veinte mil hectáreas sobre el río Paraná, comprendidas entre los arroyos la Ensenada y Salto.

En enero de 1878, llegan dos barcos a vapor al puerto de diamante, en los que viajan alrededor de mil inmigrantes. El día 29 son trasladados al campamento administrativo de la Colonia General Alvear, ubicado en la Chacra 100, a 2kms de Valle María.

El Campamento en la Chacra 100

Al llegar a estas tierras, nuestros antepasados estuvieron alrededor de cinco meses habitando en un campamento, muy básico y rústico, perteneciente a la administración de Colonia General Alvear. Este se ubicaba sobre la Chacra 100, a 2 km de la actual Valle María, y consistía en tres galpones de adobe con techo de paja.

Allí los inmigrantes improvisaron colchones rellenando bolsas y lonas con espartillos. Como no había espacio para todos, algunos de ellos debieron dormir a la intemperie.

Se entregó una libreta de crédito a cada familia, en la que se registraban los suministros básicos que se les brindaban para su subsistencia, hasta que lograran el auto sustento.

Mientras se realizaba la agrimensura de la colonia, fueron construyendo rudimentarios carros y herramientas, y adiestrando los caballos para las tareas de la agricultura.

Se acondicionó un galpón para realizar los oficios religiosos. Y, asimismo, los domingos muchos caminaban 15 kilómetros hasta la Iglesia de Diamante para participar de la Santa Misa, llenando el templo y haciendo vibrar con sus cantos en alemán a la feligresía diamantina.

El sacerdote Lazarista Pedro Stollenwerk, con su prédica, fortaleció el espíritu de los inmigrantes, revitalizando su ánimo ante la adversidad.

Las crónicas relatan que reinaba un fuerte espíritu de cuerpo, unido y solidario, aunque ellos pertenecían a regiones distintas del Volga (unos de Wiesenseite, región de llanura, y otros de Bergeseite, región de colinas), y eran unos católicos y otros protestantes luteranos.

Este espíritu solidario les permitió unirse en la pugna por lograr tener el tipo de organización que deseaban. Los colonos querían vivir en aldeas y, tras un período de tensión y negociaciones, lograron obtener el permiso del gobierno nacional.

Las cinco aldeas

Las autoridades nacionales habían dispuesto que las familias de inmigrantes debían dispersarse, y habitar cada una en su chacra asignada. Pero nuestros antepasados querían vivir agrupados en aldeas y, por meses, permanecieron unidos en la lucha por conseguir este propósito.

Algunas familias abandonaron el campamento y se ubican agrupadas en las chacras 201 y 202. Para poder vivir allí, cavaron fosos en la tierra y los techaron con cañas y paja. Los lugareños apodaron “Aldea Vizcachera” a la que, con el tiempo, se transformó en Valle María (Marienthal).

Mientras tanto, las familias que permanecían en el campamento de la Chacra 100 les brindaban su apoyo, guardando una parte de las raciones de alimentos que les daban, para compartirlas con ellos.

Así, gracias a este espíritu de unión y solidaridad, finalmente consiguieron el permiso que deseaban. Esto sucedió un 21 de julio de 1878, cuando el administrador de la Colonia General Alvear comunica a los colonos la autorización del gobierno nacional para establecerse en aldeas.

Es por este motivo que las cinco aldeas que se fundaron por aquel entonces adoptaron, de común acuerdo, esta importante fecha como su fecha fundacional.

Así, hoy celebran su aniversario Valle María, Protestante, San Francisco, Spatzenkutter y Salto.

Hoy podemos decir que el sueño de nuestros abuelos y abuelas es una realidad. En todos los campos de la vida, crece la Colonia General Alvear – las cinco aldeas que nacieron juntas un 21 de julio de 1878, como sueño y proyecto de los gobiernos nacional y provincial, y de nuestros antepasados que buscaron un nuevo horizonte, una vida mejor. Ese sueño se convirtió en nuestra realidad: entre estas lomadas verdes crecen y se expanden nuestros campos cultivados, nuestras granjas avícolas, los tambos, la insipiente vinicultura, la apicultura, las fábricas, los talleres metalúrgicos, los comercios, las profesiones de nuestros jóvenes en todos los campos de las profesiones, las expresiones artísticas y culturales, etc.

¡Feliz cumpleaños Valle María, Protestante, San Francisco, Spatzenkutter y Salto!